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Visita modelo y entrevista con ultimátum

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  Visita modelo y entrevista con ultimátum El tortuoso trancón que se formaba en la calle 53 con carrera 68 era acompañado por el sol, picante y molesto de Bogotá al medio día. El silencio obligado, producto del desespero de no haber avanzado más de tres cuadras en 20 minutos, se interrumpió por el timbre de mi celular, en la pantalla apareció número privado. Tomé la llamada y reconocí su inconfundible voz, tierna y consentida, marcada por el acento paisa.   - Hola mi gordo… ¿Cómo estás?   Era Natalia Paris.   - Hola Natalia, bien, por aquí rumbo al noticiero, cuéntame de ti, ¿qué noticias hay?   - Ay mi gordo, imagínate que el general Bonnet me invitó a visitar las tropas en el Urabá y me dijo que puedo llevar un periodista, entonces yo pensé en ti para que hagamos una nota bien bonita.   - Me parece que puede salir algo bien chévere Natalia, yo propongo el tema apenas llegue al noticiero y te devuelvo la llamada.   - Bueno mi gordo, pero me confirmas...

Yacopí entre el fuego, la vida y la muerte

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Yacopí entre el fuego, la vida y la muerte ¿Quién está de turno de trasnocho?...   El grito exaltado baja por las escaleras de la redacción rompiendo la tranquilidad y me taladra los tímpanos al tiempo que siento retorcijones en el estómago, cierro lo ojos y me digo mentalmente – Si me lo van a mandar, que sea pasito-. - Yo estoy de turno. - Váyase, pero ya para Yacopí, lo llamo al celular en un rato y le doy las instrucciones. Esas fueron las palabras de Camilo Chaparro, subdirector del noticiero. Con brisa en las orejas salimos en el carro de Gustavo Correa, un currambero a quien las lenguas triperinas, si, así como lo leen, TRIPERINAS, de la sala de camarógrafos le habían puesto por mote “Monocuco”. El equipo de esta aventura era complementado por el camarógrafo Ricardo Arévalo y “El Mono” Andrés Giraldo. Apenas íbamos saliendo de Bogotá para enfrentarnos a las más de cuatro horas de camino, cuando recibí la llamada de Camilo: - Ovejo… En este m...