La suerte de Roberto
La suerte de Roberto Paseaba tranquilo por la playa del hotel Las Velas en Cartagena, con un trotecito alegre, una sonrisa que trasmitía satisfacción, y en los ojos, la tranquilidad de vivir feliz el día a día… tenía asegurada la comida, el agua fresca para calmar la sed y cuando quería entraba al hotel a tomar la sombra y disfrutar del aire acondicionado… Sin duda alguna era feliz. Así lo recuerdo. Pero no siempre la vida fue amable con Roberto; nació en la calle, desde sus primeros meses en este mundo se enfrentó al duro asfalto, su progenitora lo amamanto hasta donde pudo y les compartió, a él y sus hermanos, la comida que podía conseguir. Así fue hasta que se fue solo a enfrentar su existencia. Todo esto me lo contaron quienes lo conocieron desde cachorro, o casi desde su nacimiento. Su pelaje era una extraña mixtura de grises, blanco y un degradé de color café, de patas largas y fuertes, hocico alargado, cuerpo atlético de aguantar hambre, y sus ladridos variaba...